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Muchos tiran la toalla,
yo nunca me planteo eso

Trabas a los
DIseñadores de Interior

Me estoy encontrando, tras la publicación de mis divagaciones, con más profesionales del Diseño Interior en la misma tesitura que yo sobre el futuro de la profesión. Todos dicen lo mismo, que si "total, en los ayuntamientos no nos aceptan los proyectos", que si "me he quedado sin honorarios porque el cliente ha preferido un arquitecto", que si "han contratado un ingeniero como escaparatista",... Y solo unos cuantos dan la sensación de estar viviendo su sueño. Claro que todo pasa en las RRSS, donde cada uno puede ser lo que quiera.

Pero la realidad es la que es: vas a LinkedIN, haces una búsqueda con "Diseñador de Interiores" y, luego, selecciona solo "personas"; si entras en los perfiles verás que una gran cantidad son personas con la titulación de arquitectura

¿Dónde estamos los Diseñadores de Interior?

Pues muchos están cansados de darse contra una pared. Aunque tengamos competencias en docencia, no salen plazas de profesores para nosotros. Aunque nuestra firma valga, los técnicos municipales no la quieren. Aunque podamos liderar equipos (eso es innato, no de formación) nunca nos ponen por encima de un arquitecto. Parece que hay un techo de cristal sobre nosotros que nadie se atreve romper.

Parece que sobre nosotros hay un techo de cristal que nadie se atreve a romper

Por un lado tenemos las trabas legales en base a una legislación en la que no intervienen los Diseñadores de Interior porque no se les requiere y, por otro, tenemos la ignorancia de la sociedad para con una profesión que aun se considera de baja necesidad y de bajo perfil, no solo en residencial sino en todos los ámbitos, y cuando se requiere por urgencia, se acude a un arquitecto, aparejador o ingeniero porque no hay confianza en nosotros, porque no nos conocen.

Esta es una realidad a la que tenemos que enfrentarnos como profesionales si queremos ser visibles y confiable para la sociedad.

Pero todo hay que decirlo y recordar que somos los propios profesionales los que nos cruzamos de brazos esperando el gran milagro. Nosotros somos los que debemos poner las cosas en su sitio y dejar de echar la culpa a los demás, o tirar la toalla esperando poder sentarnos en una silla con el AutoCAD delante y no tener preocupaciones.

Por otro lado, los colegios profesionales no es que estén haciendo un esfuerzo encomiable precisamente; ellos son nuestros sindicatos, son las organizaciones que deberían poner orden más allá de buscarnos para que paguemos una cuota. En los Colegios Oficiales de Diseñadores de Interior de España se paga una cuota muy elevada en comparación con el resto de colegios técnicos; claro, si no visamos porque no quieren nuestros visados, no hay ingresos.

Son los colegios profesionales los que TIENEN LA OBLIGACIÓN de velar por la igualdad de oportunidades, de luchar contra el intrusismo profesional y de dotarnos de medios modernos y eficaces. No pagamos por pagar, "por ser", sino por un futuro acorde con lo que nos merecemos, que para ello hemos invertido años de formación y experiencia.

Los Colegios Oficiales de Diseñadores de Interior son los que tienen la obligación de cambiar esto

Un ejemplo es el de las empresas sucursalistas. Contratan arquitectos, aparejadores o ingenieros para el diseño de sus sedes cuando debería ser un Diseñador de Interiores el profesional encargado de la gestión, independientemente de que los otros profesionales sean los correctos para sus funciones. La gestión de la estandarización de los espacios, su identidad corporativa, y la seguridad y ergonomía para empleados y clientes, debe ser asunto de estudio por parte de un Diseñador de Interiores.

Lo normal, pero no lógico, es que se contrate un Arquitecto por la histórica idea de que su nivel está por encima de cualquier otra profesión y, por tanto, todos los profesionales “tienen” que estar jerárquicamente por debajo, e incluso cobrar menos. Esta idea es muy moquetera, no tiene nada que ver el liderazgo con la formación.

Nada más lejos de la lógica. Un Diseñador de Interiores debería ser el líder de equipo pues marca las pautas, características, necesidades o exigencias de un proyecto de retail o franquicia. Y esto sí está en nuestro currículo académico.

¿Por qué un Diseñador de Interiores tiene siempre que cobrar menos que cualquier otro profesional?

Los Diseñadores de Interior también firmamos proyectos, peritajes y certificaciones. Incluso visamos en caso de ser requerido.

Me he encontrado con clientes que me han encargado proyectos de reforma completos a los que he tenido que bajar honorarios porque no creían que yo pudiera firmar dicho proyecto y, por tanto, acudieron a otro profesional. Cobran lo suficiente como para quedarme sin proyecto y con la idea trabajada. Ante la idea de perder un proyecto interesante, sabiendo que el arquitecto, ingeniero o aparejador van a cobrar unos honorarios elevados solamente por la firma, es mejor mantenerse dentro y hacer de tripas corazón mientras el autor real siga siendo uno mismo.

No estamos hablando de grandes obras de ingeniería; una vez, el técnico de una ECLU le dijo al cliente, delante mía, que yo podía firmar el proyecto sin problema porque no iba más allá de las limitaciones legales y competenciales. El cliente prefirió contratar un estudio de arquitectura y yo tuve que bajar los honorarios a la mitad (No voy a hablar de la intromisión de ese estudio tras meses de trabajo en el proyecto, porque fue escandaloso. Querían empezar de nuevo).

La sociedad ignora nuestra profesión, cree que solo ponemos cortinas y cojines.

En otras ocasiones con la Administración Pública nos hemos topado.

Habitualmente, los técnicos públicos (municipales, autonómicos, estatales) son aparejadores, arquitectos o ingenieros y, por supuesto, tienen la última palabra sobre las licencias o permisos que se solicitan. Cuando es un Diseñador de Interiores la cosa está muy mal, normalmente se niegan rotundamente a aceptar un proyecto nuestro, nos consideran inferiores y, por ello, preferimos no entrar a discutir y buscar un técnico amigo que nos firme el proyecto.

Otras veces nos encontramos con normas o leyes que nos bloquean de lleno aunque el proyecto sea mínimo.

Es el caso de Barcelona, la antaño meca del diseño que ahora se queda en un pequeño fiasco por la falta de exigencia de nuestro colectivo. La que fue la ciudad española que más Diseñadores de Interior graduaba al año, ahora los tiene a todos parados o llorando firmas de otros técnicos.

Ejemplo propio el de un proyecto que tuve que hacer a finales del años pasado para la reforma parcial de una vivienda en el Ensanche. El edificio estaba dentro del catálogo de edificios históricos del barrio y, por ello, para poder demoler tabiques modernos (no históricos) y renovar las instalaciones (que no necesitaban proyecto) necesité la firma de un arquitecto. La reforma afectaba solamente al salón, comedor y cocina: unos 45 metros cuadrados de un total de 110. No se tocaba estructura, elementos comunes, ni fachadas, ni instalaciones completas; es decir, la intervención no ha tocado ninguna parte comprometida del inmueble, ni siquiera partes históricas; el problema es que el ayuntamiento de Barcelona exige un informe sobre patrimonio que expiden ciertas entidades entre las que se encuentran ciertos colegios profesionales. Da igual que la intervención sea mínima y esté dentro de nuestras competencias, sin ese papel no haces nada.

¿Qué equipo establece las reglas del juego?
En ese equipo ¿Hay algun Diseñador de Interiores?

Por el lado contrario también ocurren cosas así, es decir, desde los niveles más bajos. Habitualmente nos encontramos con puestos u oportunidades relativas a la decoración, merchandising, escaparatismo y demás, en las que no nos buscan porque nuestra formación y/o experiencia les parece demasiado elevada.

Así, tenemos una profesión que para unos es insuficiente y, para otros, es demasiado.